jueves, 20 de diciembre de 2012

PROMESAS


PROMETO NO VOLVER A PROMETERTE MÁS PROMESAS
Y como una más de sus frasecitas, lo incumplió y siguió prometiéndome la luna cuando los dos sabíamos que no la alcanzaríamos jamás. Pero él decía que se veía capaz de prometerme eso y mucho más y que poder o no era lo de menos. Un día me prometió que bajaría tres estrellas para que me protegieran si él algún día ya no estaba. Yo no entendí nada pero le dije que sí y sonreí como hacía siempre que me prometía un imposible.
Nadie hubiera esperado que de repente…

Te prometo que te quiero, pero huyo.
Y se fue y no precisamente andando, se fue corriendo como aquel que huye de la pesadilla más aterradora, de un monstruo cuya simple presencia agarrota todos y cada uno de los músculos del cuerpo. A pesar de eso, se fue con la ligereza propia de una pluma cayendo, se desvaneció como quién no quiere la cosa. Y sin embargo, si de algo estoy segura es de que sí quería.

HOY TODAS TUS PROMESAS LLEGAN TARDE
Porque me he ido muy lejos tan lejos que nadie en su sano juicio lograría encontrarme.  Me he ido para ahuyentar todas esas promesas rotas. Porque el simple hecho de prometer no otorga existencia a la promesa, ¿sabes? Y ya me cansé de esperar a que se cumplieran las tuyas. Decidí crear las mías propias.




Liia'12

miércoles, 19 de diciembre de 2012

A ti, sí, a ti.


Te escribo a ti, sí, a ti. A esa persona que perdí una vez por no saber elegir, a esa persona que perdí y eso es lo único que me queda.
 Qué perdí una vez a esa alma gemela, a ese amigo fiel que sin lugar a dudas volverá, porque el destino es así, las almas gemelas nacen de un solo yo para volver al punto de inicio. Y no te das cuenta pero pasa. De repente quieres a alguien así porque sí aun intentándolo evitar le quieres y les esperas tanto como haga falta porque sois uno y no sabrías vivir sin su existencia. También le odias porque te odias a ti mismo y sois iguales.



Liia'11

sábado, 1 de diciembre de 2012

Como una piedra

Como una piedra: fría, quieta muy quieta y dura en apariencia. Asi se quedó: muda, helada, inherte.


Liia'12

viernes, 30 de noviembre de 2012

Quise abrazos nocturnos


Quise abrazarte por última vez pero me topé con mis huesos y ya no pude dormir más porque la noche se hacía infinita y la oscuridad se extendía más allá de mi alcance. Quise subir al cielo para encender la luz pero las estrellas querían pincharme así que bajé por la escalera en espiral de los sueños hasta toparme otra vez con mis huesos y mis ganas de abrazarte de nuevo.

Liia'12




sábado, 29 de septiembre de 2012

Eternamente efímero


Total que se ve que las cosas son efímeras y la eternidad, eternamente poética, no existe. Que nada es para siempre y que todo acaba, pues vaya…
El problema de los artistas es que ni queriendo nos damos cuenta; que vivimos soñando en una eternidad platónica que en nada se asemeja a la realidad que esquivamos. Acostumbramos a eternizar lo más efímero, que según Kant reúne la belleza más sublime, nos topamos con una bofetada que habiendo durado menos de un segundo, nos dolerá para toda la vida. Porque, ¿por qué extraña razón no es posible un mundo en el que la belleza sea eterna? 


Liia'12

sábado, 23 de junio de 2012

Fin


Algún día tenía que explotar y ese al parecer fue el día. El salón de la casa, más pequeño que cualquiera de las demás estancias, se hizo en un momento el lugar más desesperantemente amplio del mundo. La habitación se llenó de cristales, astillas, lágrimas, gritos y golpes, muchos golpes. Las lágrimas de ira, de rabia y de impotencia se fundían en sus gritos, audibles a manzanas de allí. No veía a penas, no escuchaba nada, sus ojos estaban nublados y su oído anulado. La inercia le llevó a romper todo aquello que estaba a su paso, no le importaba ya nada, si dentro de ella misma todo era caos aparentar orden en el exterior se le antojó una acción perversa. Su angustia le empujo a golpear hasta el último rincón de su cuerpo contra los objetos que se le cruzaban por delante. Volaron vasos, platos, lámparas y botellas. La mesa central no se tenía de pie y las sillas caían rotas después de toparse con la pared. Se daba asco, le repugnaba su miserable existencia. Aquel sentimiento era poderoso, se la llevaba, la abducía y no le permitía razonar. ¿Pero cómo iba a hacerlo si lo único que podía era sentir como su corazón le pesaba cada vez más? La decepción llenaba cada recoveco de su cuerpo. Cuerpo que agotado y dolorido acabó cayendo encima de los vasos, platos, lámparas y botellas hechos añicos. Cayó como uno más de los objetos maltratados, rendida. Como objeto se limitó a soltar una lágrima final. La última. Nunca más volvería a sentir como el llanto la desbordaba, nunca más volvería a sentir en definitiva.

Liia'12

lunes, 11 de junio de 2012

Noches sin tic-tacs



Esas noches en que comes sin hambre cuando estás acostumbrada a ayunar. Esas noches en que los minutos van pasando y sin embargo tú ves el reloj parado. Esas noches en que abres un libro antiguo que nunca ha despertado tu atención e intentas leer algunas páginas. Repugnante lírica envasada en papel cutre que huele a polvo. Te aburres en la complacencia de una noche que además de triste parece no tener final, pero no te importa. Sabes que va a salir el sol tarde o temprano. Así que continuas leyendo viejos cuentos olvidados en esa estantería que ni recordabas que existía; jugueteas con las manos haciendo sombras en la pared; rompes cartas a pedazos y los lanzas por la ventana mientras intentas adivinar qué hace ese coche parado en medio de la calle… Cualquier cosa con tal de no pensar, cualquier cosa por superar una noche sin tic-tacs…


Liia'12